17/7/14

Guardia nocturna en el Castillo Negro...

La noche es fría y la guardia en el Castillo Negro es solitaria… Sólo, sin nadie alrededor… Más que sus pensamientos… Sus recuerdos… Sus miedos…

La luz de la antorcha le visita, le invita y también le ofrece ilusión. Le ofrece vistas del pasado, del futuro. Le regala sensaciones… Le da y le quita… Cálida y amenazadora…

Y un tirón del viento le hace agitarse en su baile… Frenética le hace ver una sombra que se aleja por el pasillo cerrado que tiene al frente… Titubea… Vacila… Da un paso… Después otro… Empieza a correr tras la sombra intrusa…

Deja la compañía de la antorcha poco a poco, corriendo por el pasillo mientras se aferra al arco… La sombra dobla y se escabulle por las esquinas, mientras sacude el carcaj en busca de flechas…

La sombra, desesperada, huye… huye, pero no logra tomar ventaja alguna… Huye e intenta esconderse de la mira del arco… Hasta que en un mal quiebre de pasillo, la flecha le aturde el corazón…

Temeroso, el guardia se acerca a su presa… Con un pie le da la vuelta al torso del intruso… Y, congelado del terror, mira la cara propia…

La luz de la antorcha se acerca a él… Viene rápido… Y el guardia entra en pánico… Huye, desesperado por los pasillos de otra sombra que le persigue… Que le sigue con arco y flecha a la mano… Hasta que en un mal quiebre de pasillo, una flecha le aturde el corazón…


Así, con el último suspiro de su ser… Puede ver la cara propia en un ser que le mira congelado de terror…

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