La noche es fría y la guardia en el Castillo Negro es solitaria…
Sólo, sin nadie alrededor… Más que sus pensamientos… Sus recuerdos… Sus miedos…
La luz de la antorcha le visita, le invita y también le
ofrece ilusión. Le ofrece vistas del pasado, del futuro. Le regala sensaciones…
Le da y le quita… Cálida y amenazadora…
Y un tirón del viento le hace agitarse en su baile… Frenética
le hace ver una sombra que se aleja por el pasillo cerrado que tiene al frente…
Titubea… Vacila… Da un paso… Después otro… Empieza a correr tras la sombra
intrusa…
Deja la compañía de la antorcha poco a poco, corriendo por
el pasillo mientras se aferra al arco… La sombra dobla y se escabulle por las
esquinas, mientras sacude el carcaj en busca de flechas…
La sombra, desesperada, huye… huye, pero no logra tomar
ventaja alguna… Huye e intenta esconderse de la mira del arco… Hasta que en un
mal quiebre de pasillo, la flecha le aturde el corazón…
Temeroso, el guardia se acerca a su presa… Con un pie le da
la vuelta al torso del intruso… Y, congelado del terror, mira la cara propia…
La luz de la antorcha se acerca a él… Viene rápido… Y el
guardia entra en pánico… Huye, desesperado por los pasillos de otra sombra que
le persigue… Que le sigue con arco y flecha a la mano… Hasta que en un mal quiebre
de pasillo, una flecha le aturde el corazón…
Así, con el último suspiro de su ser… Puede ver la cara
propia en un ser que le mira congelado de terror…
Esta genial, ¿la puedo compartir?, obviamente señalare al autor.
ResponderEliminarYeah, sure.
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