5/8/15

Pretextos de un bohemio.

Pretextos (que es síntoma, no enfermedad), hay muchos. Tengo el amor propio lastimado, el amor tuyo que no ha llegado, el mío para tí no correspondido, las cartas, los poemas, las rimas, los sentimientos, la vida y la muerte en sí.

Pero a decir verdad, no son nada más que humo. Porque lo que queda al despedirlos es la verdad sincera: Te extraño. Que me muero por dormir en tu arena, por besar en tu playa y perderme en tu mar...

Que me muero por dejar de ser y ser contigo solamente. Por dejar de beber y empezar a sentir otra vez. De dejar de extrañarte solo porque estás conmigo...

De decirtelo de frente, de tener el valor de buscarte de nuevo. De pedirte (perderte) otra vez... Esta vez, otra vez, de forma nueva y diferente. De decirte, de rogarte, de hacer que veas que no es tarde, que nunca lo fue, que nunca lo es, que nunca lo será.

Poder hacer que veas que me dueles todavía por una sola razón, que te extraño. Y a su vez que es porque te amo... Con todo lo que significa y amerita.

Con todo lo no que dije y pude decir.

Con todo lo no hice y pude hacer.

Con todo lo que sí sentí... Y no pude demostrar...

Con. Todo. Mi. Corazón.

Siempre.