2/8/26

Amor-Dios

1. Ateo.


Nacido de Hugin, el Conocimiento, fue criado en una isla aislada, lejos del reino de los sentimientos. Creció bajo el poder de la razón y poco conocía de los sentimientos-demonios, sus obras y su descendencia.

Su padre, Hugin, siempre atado a sus deberes a Wötan, lo abandonaba casi todo el tiempo. Cuando le dedicaba un momento era para reprenderlo por su curiosidad hacia los sentimientos-demonios o inculcarle la doctrina de la razón, completamente ajena a los éstos.

Criado de esta manera, le temía al Amor y su descendencia,  como la niña al Sol que la quemaba, no quería reunirse con ellos. No quería conversar con ellos, no quería saber cosa alguna de ellos mas allá de las advertencias de su padre....


Hasta un fatídico día en que a sus costas llegó Ilusión, la hija menor de Amor-Dios.


2. Creyente.

("Quién fuera", de Silvio)

Ilusión había escapado de los dominios de su padre Amor y sus hermanos los sentimientos, movida por la vaga idea que de que el horizonte albergaba algo más grande que ella misma y que debía luchar para obtenerlo. Sin certeza alguna del lugar al que iba o si llegaría siquiera, zarpó de su hogar con pocas provisiones y tuvo que mantenerse firme ante sus dudas, ecuánime ante las adversidades y sometida al hambre. el sol y la infinidad del mar abierto.

Durante días o semanas, no estaba segura siquiera, permaneció unida primero a su barca y después a los troncos que le sobrevivieron. Casi cegada por el hambre y la soledad, vagó presa de la voluntad de Jörmungander... Y entonces tocó tierra en la isla del hijo de Hugin.

Completamente desconcertado por el cruel espectáculo que el mar había hecho sobre Ilusión, solo pudo articular suficientes palabras para ofrecerle alimento y una cama de musgo. Ella durmió dos días completos, ajena del ojo de Hugin y al cuidado intermitente de su, ya en ese momento, enamorado.

Extraño a la idea siquiera del amor, se pasó los dos días estudiando lo que sentía... Porque ahora lo sentía. Ya no era una de las historias de su padre, sino algo que vivía en su pecho y que le caminaba por los brazos y las piernas. Que le hacía el pecho hundirse al ver a Ilusión dormir y no le dejaba hilar dos palabras cuando ella despertó y le preguntó sobre la isla.

Le intentó explicar de forma fútil las enseñanzas de su padre... Ella solo pensaba en el destino prometido...

Él traicionó dichas enseñanzas, y le prometió el destino... Ella le creyó.

Se amaron a escondidas de Hugin por días o semanas, él no podía diferenciarlos... Perdido en el sentimiento, dejó ir todas las doctrinas conocidas, todos los conceptos aprendidos, solo por la idea de ser con ella. Porque solo eso le importaba....

La promesa de ser, pero de ser solo con ella lo era todo... Creyó en ella. Creyó en el amor y su promesa.

Creyó en el amor y su Ilusión.

3. Hereje.

("Dime", de Silvana)

Él creyó que era el destino de ella y se caer...

Y un día, ella siguió el destino prometido... Y se fue sin decir adiós siquiera...

Ella solo partió sin explicaciones, enceguecida por el destino en su mente y no el de su corazón...

Ciego de rabia y ahora de Conocimiento al Amor, él renegó de este último. De sus promesas vacías, de sus cálidos abrazos perenes...

Después de todo, ¿cómo podrías renegar de algo que no conoces?

{"No se culpe a nadie de mi penosa partida". Dirá la carta póstuma junto a su cuerpo inerte. Hasta nunca primer gran amor de mi vida. Hasta siempre único amor de mi muerte.

- Hugo Pérez.}

30/5/17

Paths were crossed, once...

Porque hubo una vez en que sentíamos a flor de piel. Sin complicaciones ni dramas... Porque fue hace mucho y hace tanto. Tanto que parece, a veces, otra vida. Porque parece que en esta vida no pude ser feliz. Porque no deja de doler, de estar conmigo, de ser...

Porque no supe ser como debía, como pensabas que debía o como puede ser. Porque fue más fácil marcharnos. Caminar lejos de lo que pudo (pudimos) ser. Porque a veces así es...

Porque esta historia se acaba. Y se acaba  sin empezar. Porque pudimos ser, pero no fuimos...

Porque nuestros caminos se cruzaron una vez...

Una vez...

Una...


29/5/16

What is dead may never die.

Leerás esto cuando sea tarde. Esa es la única constante entre nosotros: Siempre tarde.
Pero encuentro un poco de alivio al escribirte esto. Como siempre, escribo. No hablo.

Los días siguen pasando y yo sigo aquí. Ensimismado, perdido en la profundidad de mi propio ser, encadenado por mí mismo. Y aún así, al verme en el espejo no veo mi reflejo, sino el tuyo. Tu mirada en la mía, tu latido en mi pecho.

Cada vez te extraño más. Cada vez duele un poco más. Cada vez es un poco más tarde. Siento como te alejas. Sé que no volverás... Porque nunca estuviste verdaderamente aquí.

Que no es que el amor murió, sino que nació muerto.

What is dead may never die.

5/8/15

Pretextos de un bohemio.

Pretextos (que es síntoma, no enfermedad), hay muchos. Tengo el amor propio lastimado, el amor tuyo que no ha llegado, el mío para tí no correspondido, las cartas, los poemas, las rimas, los sentimientos, la vida y la muerte en sí.

Pero a decir verdad, no son nada más que humo. Porque lo que queda al despedirlos es la verdad sincera: Te extraño. Que me muero por dormir en tu arena, por besar en tu playa y perderme en tu mar...

Que me muero por dejar de ser y ser contigo solamente. Por dejar de beber y empezar a sentir otra vez. De dejar de extrañarte solo porque estás conmigo...

De decirtelo de frente, de tener el valor de buscarte de nuevo. De pedirte (perderte) otra vez... Esta vez, otra vez, de forma nueva y diferente. De decirte, de rogarte, de hacer que veas que no es tarde, que nunca lo fue, que nunca lo es, que nunca lo será.

Poder hacer que veas que me dueles todavía por una sola razón, que te extraño. Y a su vez que es porque te amo... Con todo lo que significa y amerita.

Con todo lo no que dije y pude decir.

Con todo lo no hice y pude hacer.

Con todo lo que sí sentí... Y no pude demostrar...

Con. Todo. Mi. Corazón.

Siempre.

21/7/15

Cynical boy...

Algo para amenizar la lectura, sin amenazar su buen gusto: https://www.youtube.com/watch?v=egAB2qtVWFQ

Mire que la vida es mejor así.

A día de hoy puedo ver cómo me he convertido de a poco en una persona cínica en diversas circunstancias: no tengo empacho en hablar de sexo, religión, política, etc. Puedo decir que me masturbo o que soy ateo como si me preguntasen qué medicamento tomo cuando tengo gripe (cosa que nunca ha pasado o.O).

Pero hay un súper poder que me sigue eludiendo: Cínico con las mujeres. No me malinterpreten, puedo serlo con cualquier hija de vecina que encuentre en los tacos de la esquina (qué buenos tacos al pastor, por cierto), pero si la nena es de mi agrado, ahí es donde todo se va al demonio casi de forma instantánea: Si no empiezo a sudar, me sale lo necio o de plano ni abro la boca.

Hay que ver que esto no pasa con cualquier chica linda, NO. Si sé que es bonita pero no me atrae la personalidad de la susodicha candidata, puedo portarme incluso cortante o maleducado. Pero si se ríe tierno, tiene lindos ojos, se le hacen hoyuelos al reir (o de venu al hacer otras cosas...), tiene mejillas y/u ojos grandes, es graciosa, le gusta leer (no cualquier porquería de Coelho), sabe discutir de ciencia, política, religión (y no solo gritar hasta que su opinión sea aceptada), o en general me enseñe algún punto de la vida que no había dilucidado hasta ese momento, puedo llegar a portarme como un idiota.

Así, llegar a portarme cínico sería un arma perfecta al momento de conocer mujeres: Nada como decir en broma lo más cochino que se piense en ese momento, o vamos, lo mas dulce que se tenga en el corazón.

Todo con una sonrisa cínica en el rostro...

5/7/15

Best I can do...

Little song to read: https://www.youtube.com/watch?v=4nVJ4WhYVWA

La mejor analogía que puedo hacer...

La verdad es que quería escribir sobre el cinismo (puede que lo haga más adelante, porque vale la pena vivir así), pero... hay algo que quisiese... que quiero (debo dejar de escribir y pensar como si no pudiese, ¿no?)... que quiero intentar...escribir. La analogía del amor (1).

De lo poco que he llegado a aprender de semejante sentimiento es que... Se comporta... Que vive como el fuego mismo...

Primero, se necesita de un combustible más oxígeno... ¿El combustible? Uno mismo. ¿El oxígeno? La otra persona... Y algo mágico, algo más... Una chispa.

Se unen las dos primeras: Nosotros. Entonces, algo completamente ajeno, extraño, aparece: una chispa que revoluciona. Todo lo que bello que dos personas pueden conocer: La chispa del amor enciende todo... En una explosión de sentimientos, de vida pura... Las chispas inundan todo alrededor, encendiendo el aire mismo. Fuego.

Se puede sentir como te consume, de a poco sí pero completamente.

Entonces vienen lo complicado. Porque, seamos sinceros, el fuego aparece de forma inesperada (para los tontos como yo) o puede ser producido por mentes más desarrolladas en este técnica (según yo, todos los demás)... Pero, como ser viviente, el fuego necesita de algo más para sobrevivir... Necesita de alimento y cuidados. En eso es en lo que fallamos la mayoría: no dejamos que respire por sí mismo, no lo alimentamos con palabras, acciones, sentimientos mismos. No lo cuidamos. No lo desarrollamos como se debe...

Y peor aún, sintiendo su calidez, podemos cometer el error de tomarlo con la mano, la piel, el corazón desnudo. Entonces solo puede ocurrir lo esperado: Salimos heridos... Una herida que sanará, pero dejará una marca. Una marca que aquellos que la conocen pueden ver...

Y entonces, se extinguirá. Y quedamos peor que antes:Sin fuego, pero en la oscuridad, con los recuerdos de como se sentía...

1) Hay que ver que para hacer una analogía como se debe (y no las tonterías aquí descritas) se necesita comprender de antemano lo que se quiere explicar mediante la analogía misma.

P.D. Últimamente nada más que un entumecimiento domina mi vida... Y mi forma de escribir... Como se puede notar en esta terrible intento... Y ahora no queda más que uno que otro amigo: uno se apellida Cuervo, la otra se llama Skyy.

19/2/15

Carta para tí.

https://www.youtube.com/watch?v=l_7GDTicWRc
https://www.youtube.com/watch?v=k5_m7L7mWjo

La verdad es que ya no hay más a quien culpar: Todo fue (ha sido) culpa mía.

Aparentar, mentirme, cuestionarme, dejar de ser sincero conmigo mismo... Te extraño, y siempre lo haré. Porque es parte de mi persona, inherente como amarte, como... lastimarme.

Pero no te equivoques, no es que mi amor por tí ha sido sólo espina. Porque hay algo bueno en esto. Porque me ayudaste a forjarme, me ayudaste a ver cosas en mí que no podía entender...

Te extraño como el poeta extraña su soledad, como el Sol extraña la primavera, como el amor se puede extrañar así mismo. Te extraño porque me extraño amándote de forma tan incondicional. Escribiéndote todo lo que llego a sentir, cada día, cada momento... Porque extraño esa parte de mí, esa parte nuestra. Esa parte tuya.

La parte que me hizo ser mejor aunque no lo creas. Porque ahí, contigo, podía llegar ser mejor. Pude ser mejor. Porque tengo tantas cosas que agradecerte. Desde quitarme ilusiones pueriles, hasta contagiarme con alegría pura. Alegría de la tuya, de vivir, de sentir, de ser. De valorar la vida y dejar de pensar tanto y empezar a sentir como se debe.

Porque no puedo llegar a imaginar mi vida sin que hubieses estado en ella... Sin tí no hubiese existido  el yo de ahora. El que, aunque sea difícil de entender, aún te ama. Pero de forma más calmada. Como se ama el mar, como se ama el cielo, como se ama la vida. Que no puedes llegar a abarcarlo, pero sin embargo, puedes llegar a amarlo. Porque aunque no haya respuesta, no puedes dejar de sentir esto cuando piensas en ello... En tí...

Porque no necesito estar ahí para sentirte. No necesito estar cerca de tí para extrañarte o amarte. Porque este amor no se quema con el tiempo... Porque puede que muera, pero será cuando muera conmigo. Porque tu recuerdo no será marchito con el paso de los años, sino que crecerá a fuerza propia. Con devoción y cariño...

Porque sí, aún te amo... Y siempre será así...