20/1/12

Cerrando círculos.

Al abrir la puerta del departamento una mala sorpresa hizo acelerar su pulso.

-¿Qué haces aquí?
-¿A qué te refieres?
-¿A qué me refiero? Te avise que vendría a recoger el resto de mis cosas. Te dije el día y hora -toma una caja del rincón, revisando alrededor del cuarto para cerciorarse de no dejar nada -.
-¿Y? Esta sigue siendo mi casa hasta donde yo recuerdo.
-Sabes que te avise para evitarnos esto.
-¿Esto?
-Olvidalo...- lo dice con una cara de arrepentimiento.
-Para tí es fácil decir eso. Ya tienes con quien olvidarme.
-Por favor, no la metas en eso.
- ¡Yo no la meto, ella se metió sola!- y su voz se torna agresivamente alta.
- Te estás poniendo paranoica, ella es mi amiga. Solía ser tu amiga también.
- Solía, como dices. Hasta que te alejó de mí con sus veneno - su mirada empieza a perderse un poco. Él se queda callado. Ha terminado de empacar el resto de sus cosas y se dispone a salir.
- ¿Ves? Te quedas callado porque sabes que tengo razón.
- Me quedo callado porque no quiero discutir más contigo... por eso me fuí.
- No me mientas. Te fuiste porque dejaste de amarme- su voz se ha vuelto desconsolada. Él casi la interrumpe.
- ¡Cállate! No digas tonterías.
- Mírame y dime que me equivoco - ella toma su rostro y lo lleva delante suyo pero él se rehusa siquiera a cruzar miradas- ¿Por qué me ocultas tu mirada? Anda, mírame.
- No preguntes cosas de las cuales no te gustarán las respuestas. Él se aparta de ella y le da la espalda. Ella rompe en un llanto callado.
- No sobreviviré sin tí, ¿sabes?
- ¡¿De qué demonios hablas?! Lo hacías antes de mí y no harás después.
- No, no lo haré... - de un cajón saca un revólver y lo apunta a su pecho.
- ¡¡¿¿Qué carajos haces con eso??!! ¡¡Bájala, te harás daño!!
- ¿No es eso lo que tanto quisiste, lo que nos haciamos el uno al otro?
- ¡¡Estás diciendo tonterías sin sentido!!- empieza a sentir que la amenaza va enserio y que la vida de ella puede estar en peligro.
- No me hables como una niña, no lo soy... -él recuerda una tontería que una vez le dijo en una "discusión", de las que no lastiman.
- Eres una niña... eres MI niña... - ella cierra los ojos... parece estar más tranquila. Entonces con una voz serena, dulce, como quien habla con el más grande amor que se puede sentir, le apunta con el arma y pregunta.
- ¿Quieres venir conmigo?
- ¡¡Que la baj... !!

El ruido de dos disparos se aleja poco a poco. Haciendo eco. Acallado por la lluvia que no cesaba en la ciudad. No es morir por amor. Es sólo que a veces no se puede seguir viviendo sin él.

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