Por lo general es difícil sentirse acoplado profundamente con el personaje de serie de televisión, pero cuando te plantean uno que es sarcástico, honesto, manipulador y sanguinario pues... uno tiene corazón... y te identifícas.
Pero "oh sorpresa!", de un día a otro, o mejor dicho, de una temporada a otra, deciden hacerlo manipulador pero para hacer el bien a los demás, sentimentalmente abierto y hasta sin adicciones. Y por si hacía falta: le regalan un final de temporada sacado casi casi de un cuento de hadas.
Para los escritores de la sexta temporada de House: "Qué mamadas eeeh"
No hay comentarios:
Publicar un comentario