Decido intentar escribir aquí sobre tí y me encuentro con que he dejado las alegorías, con que mis palabras ya no riman entre sí y que no puedo expresar lo que siento de la misma forma que antes...
En eso se ha convertido mi vida: En un letargo, un sueño paralizante, entumecido, ausente y sin conmoción. Me pregunto si estoy roto. Si me rompiste de forma insospechada y que por ello ya no volveré a ser igual... Ya no volveré a ser yo.
Te leo, te miro, te observo, pero ya no siento. Ya no está para mí esa mínima fracción tuya escondida dentro de mi corazón. Ese tesoro de tu recuerdo que sólo es mío, como el amor que te profesaba.
Y entonces, ante este adormecimiento, me pregunto: ¿Perdí tu amor o la capacidad para amar?
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