Como un último deseo... como si fuese exactamente lo que ocurriese en la vida real... Me regalaste un sueño...
Uno vívido, tan real como la vida misma... Eso me regalaste...
Uno en el que no te querpia ver... como siempre... uno en el que te abracé como he querido desde hace mucho, acercandote a mí, diciendote que eso era lo que necesitaba... sólo eso...
Y cuando me pediste que te besara... tu respiración entrecortada...
Eso me regaltaste... es mucho... Pero aún así me hubiese atrevido apedirte una cosa más: Que no me dejases despertar jamás...
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