Tirado en el sillón de la sala de espera. Todos están dormidos a mi alrededor.
No escucho tus pasos, pero sé que estás aquí... te siento.
Al abrir los ojos te veo delante mío. Te sientas en el descansamanos y platicas conmigo, te digo todo lo que me ha pasado en estos días y me abrazas dulcemente.
Sin darme cuenta, rozo tu pierna con mi mano y siento lo que te causa... En lugar de retirarla, los instintos me mandan y subo la mano por tu pierna, por tus muslos... delicadamente retiro el velo que desmiente tu flor mas desnuda y juego contigo. De repente, un leve suspiro llega a mi oído y sé que empieza todo. Me encanta la forma única en que dejas de respirar cuando jugamos, como si murieses lento, por solo un instante. Te beso, me besas el cuello. Meto la mano debajo de tu blusa mientras me dices "cositas" al oído. Me pides y te respondo, te sientas sobre mí y otro suspiro me enciende la sangre, me remueve las entrañas, un sismo me recorre la espalda entera...
Entonces: "Joven... ya son las 7, ¿no va a pasar a ver a su papá?" Carajo señora, justo cuando empieza lo bueno!! ¬¬
Aún así, durante todo el día tendré el sabor ficticio de tus labios sobre los míos. Es el mejor regalo que pudiste darme hoy... Gracias...
siento que ese "cosita" arruina todaa el erotismo de tu sueño!!
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