Pues esta semana estuvo en Xicotepec. A decir verdad allá no se me pegan las frases que digo.
La única de la que me acuerdo es de una en la conversación que mi padre sostuvo con su "pariente":
Papá: ¡Pariente! supiste que se murió Fulanito(1).
"Pariente": Estaba muy joven... 30 y tantos, ¿qué no? De la edad del joven (me señala)
Papá: ¡No! Este es Jassiel... mi hijo, o al menos eso me dijeron.
Yo: Y tengo 22 de hecho... ¬¬(mirada despectiva al "pariente")
"Pariente": ¿Y de qué murió?
Papá: Se metió un balazo en el ojo, tal vez se equivocó y creyó que era el cepillo de dientes.
"Pariente": Y se le fue el balazo
Yo: No... se le fue la vida.
Otro día en la casa:
Madre: Ya le dije al de la basura para que pase por el sillón.
Yo (comiendo cereal): Ajá...
Papá: ¿Cuál sillón?
Madre: El verde...
Yo (dejando de comer): ¡¡¿Mi sillón?!!
Papá: Ya no sirve para nada...
Yo: Tú tampoco sirves para nada y no te tiramos... ¬¬
Aunque no lo crean, me llevo así con mis padres, porque muchas veces mis comentarios son sin dolo.
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