Ayer fue el festejo del cumpleaños de Salim y me sentí honrado por ser uno de los pocos invitados en la casa de Lalo.
Después de varios tragos cargados de Absolut con agua mineral de fresa, me siento normal, como si no hubiese bebido nada. Hago mis intentos de DJ y comienzo a poner electrónica para quitarme tantas ideas de la cabeza.
El beat hace mi cabeza retumbar. Al fin me empiezo a sentir ebrio (¡al fin!), otra vez me atrevo a pensar un poco en ella y para contrarrestarlo, intento platicar con Manolo, pero me doy cuenta de que ya está empezando a quedarse dormido y creo que es mejor dejarlo descansar (después de todo, él no se desvela casi cada semana bebiendo así).
Platico con Lalo y a las 4:30 a.m. decidimos mandar a los peques (Manolo y Salim) a la camita para que descansen y nos quedamos platicando de tonterías hasta las 6 a.m. cuando voy a despertar a Salim para su partido y cuando regreso, Lalo ya quiere dormir.
Mientras él duerme, yo me quedo solo y otra vez me asalta el pensamiento un recuerdo que se apega a mi como si le fuese encomendado mandarme a la tumba o el manicomio. Fumo, bebo un par de tragos solo (¡como duele beber solo!) e intento dormir, sólo para despertar 10 minutos después sintiéndome terrible.
Cambio la música electrónica por la trova (estúpido error), canto susurrando para no despertar a Lalo. Me doy cuenta de que empieza a aclarar la mañana y pienso en mandarle un mensaje a otra mujer, pero de sobra sé que debe estar dormida. Solo, tumbado en el sillón, con "solo Dios sabe" cuánto alcohol en la sangre, miro a la ventana, se me escapa un suspiro que se delata por el vaho que deja por el frío. Pienso una vez más en ella y una lágrima se atreve a traicionar mi orgullo y a escondidas rueda por mi rostro y escucho un ruido desde la recámara. Reconozco el sonido y sé que es Salim que se siente con resaca y en un solo movimiento, me incorporo en el sillón y seco a esa lágrima maldita que me traicionó.
Salim se sorprende de que siga despierto, pero no por mucho más, un par de canciones y me desmayo por el sueño y la opresión en el pecho. Tal vez, y solo tal vez, no quiero despertar porque en el sueño me siento un poco menos a la merced de su recuerdo...
nunca he bebido sola... pero entiendo el sentimiento que causan unos trajos y esas canciones melancólicas. No comparto tanto el gusto por la trova pero oirla ebria si te pone mal..
ResponderEliminar